Realistas: son
aquellos que relatan historias donde los hechos que ocurren son presentados
como posibles de que sucedan. Podrían ocurrirle a cualquiera. Entre sus
características más importantes encontramos que: sus personajes son seres comunes,
como cualquiera en el mundo real. Los hechos ocurren en lugares que existen o
posibles de que existan. Abundan las descripciones claras y detalladas, dándole
así a la historia mayor realismo. Los hechos que ocurren, así también como las
acciones llevadas a cabo por los personajes son posibles de que sucedan o de
realizar. Los diálogos de los personajes, reproducen la forma y manera de
hablar de las personas en el mundo real.
Fantásticos: estas
historias combinan las dos anteriores ya que en el mundo real, cotidiano,
normal, aparece de repente un suceso inexplicable que genera dudas en cuanto a
lo sucedido. Permite encontrar dos explicaciones a lo ocurrido: la lógica y
realista, (por ejemplo, que lo sucedido haya sido solo un sueño), o la
fantástica, por medio de lo sobrenatural (por ejemplo, lo que el personaje vio
realmente era un fantasma y no su sombra). Generalmente posee finales abiertos,
caracterizados, como se dijo anteriormente por la duda en el lector.
De ciencia ficción:
relatan hechos que hoy no pueden ocurrir, pero que en un futuro (cercano o
lejano), con el avance de la ciencia y la tecnología, podrían suceder. Los
temas de estos tipos de historia se relacionan con: la conquista del espacio,
seres extraterrestres, la lucha entre el hombre y las máquinas, viajes en el
tiempo, creaciones, transformaciones, experimentos científicos.
Policiales: en
estos relatos se comete un delito que debe ser resuelto. La investigación puede
estar a cargo de cualquier personaje y no necesariamente de policías o
detectives. Los dos requisitos indispensables que deben cumplirse para
encontrarnos frente a un cuento policial son que se produzca un crimen o delito
(de cualquier tipo: robo, asesinato, etc.) y alguien que trate de resolverlo
por medio de una investigación.