CLAVES PARA LA ESCRITURA: Diana
Morales
Diferencias entre los tiempos
narrativos Cuando nos
enfrentamos a una historia, tenemos que tomar una serie de decisiones al empezar a escribirla, una vez tenemos claro qué queremos contar. Son
cuestiones que aparentemente no son tan importantes como el final del relato o
la novela, pero, sin embargo, pueden marcar la narración entera: ¿Desde qué punto de vista
contaré la historia, desde uno de los
personajes, desde fuera, desde una voz que lo conoce todo? ¿Con qué tono habla esa voz: irónico, épico, melancólico, frío, cínico, lírico…?
Otra de las decisiones que tenemos que tomar
es en qué tiempo
narrativo vamos a contar nuestra historia, y es la que vamos a
tratar hoy aquí.
Estas son las principales
opciones que tenemos: presente y pasado (o pasados). Y antes que
nada, una aclaración: no hay un
tiempo narrativo mejor ni peor que otro. Se trata de elecciones que pueden
cambiar el tono y el ritmo de la historia que contamos, pero elegir un tiempo
presente o pasado no es algo que matemáticamente vaya a ser un “error” para un
libro. Es sólo una elección que nos puede dar ventajas y que tiene sus
inconvenientes.
Escribir en tiempo narrativo presente:
Nos
encontramos con novelas narradas en tiempo
presente, en las que la acción va sucediendo a la par que se cuenta. Es por ello por
lo que a este tiempo narrativo se le llama narración simultánea.
Cuando
narramos en este tiempo, los verbos de acción están, por supuesto, en presente,
y los pensamientos van surgiendo al mismo tiempo que todo ocurre, en lo que se
conoce como corriente de conciencia. Escribir en
presente es una opción relativamente moderna que en su momento (con la publicación
de “El amante”
de Marguerite Duras, “El
extranjero” de Camus y
el surgimiento de la corriente “Nouveau Roman”) resultó rompedora y chocante.
Así comienza “El extranjero”:
“Hoy,
mamá ha muerto. O tal vez ayer, no sé”.
Sin
embargo, hoy en día es cada vez más común. Sobre todo en ciencia-ficción y en
novela juvenil. Por ejemplo, en presente está escrita “Divergente”
de Veronica Roth.
“Hay un espejo en mi casa. Está
detrás de un panel corredizo en el pasillo del piso de arriba. Nuestra Facción
me permite estar de pie delante de él en el segundo día del tercer mes, el día
en que mi madre me corta el pelo.”
USO Y VENTAJAS: El presente es muy adecuado para dar una sensación de
cercanía al lector, así como de inmediatez. El lector tiene (más aún) la
sensación de que todo ocurre “ahora” y de que el final no está escrito. Puede
ser, también, un tiempo muy ágil, pues no se presta tanto a detenerse en
descripciones y reflexiones (aunque se puede, por supuesto).
I
NCONVENIENTES: A muchas personas les resulta muy difícil escribir en
presente, en especial, los diálogos. Suele costar también hacer descripciones
ya que, a priori, parece que no resulta “natural” que un personaje o narrador
que cuenta todo segundo a segundo se detenga a describir. Y, sin embargo, se
hace, por supuesto.
Aquí
vemos una descripción en presente en “El amante”,
de Marguerite Duras:
“Llevo un vestido de seda
natural, usado, casi transparente. Con anterioridad fue un vestido de mi madre,
un día dejó de ponérselo porque lo consideraba demasiado claro, me lo dio. Es
un vestido sin mangas, muy escotado. Tiene ese lustre que adquiere la seda
natural con el uso. Recuerdo ese vestido. Creo que me sienta bien. Le puse un
cinturón de cuero en la cintura, quizás un cinturón de mis hermanos.“
ALERTA:
lo que más parece costar al escribir en presente es mantener también en presente
las acotaciones al diálogo. Sería algo así:
-¿Aún
no ha llegado?-pregunto.
-No,
aún no-dice Anita. No me mira, tiene los ojos
clavados en una novela.
-Bueno-agrego,
antes de irme-, avísame cuando llegue.
Tiempo narrativo pasado:
narración posterior
Es
el tiempo narrativo más clásico, también llamado narración posterior.
La acción transcurre en pasado, como si todo
hubiese sucedido hace tiempo. A
veces es un personaje el que narra esta historia pasada, a veces una voz
externa que no se corresponde con ningún personaje (narrador omnisciente u
omnisciente del personaje), pero en cualquier caso esa voz lo narra como si
fuera un hecho que ya pasó
Es
el tiempo narrativo de la mayoría de las novelas clásicas… y actuales. Así
comienza “Jane Eyre”,
de Charlotte Brontë:
“Aquel
día fue imposible salir de paseo. Por la mañana jugamos durante una hora entre
los matorrales, pero por la tarde el frío invernal trajo consigo unas nubes tan
sombrías y una lluvia tan recia, que toda posibilidad de salir se disipó”
Toda
la historia está contada en pasado.
VENTAJA: Al estar todos más acostumbrados a leer
cuentos y novelas en pasado, suele
resultar más sencillo para la mayoría de los escritores narrar en pasado.
Resulta también muy natural, porque es como una amiga te contaría una historia
que le ha sucedido: en pasado. Te da, además, muchas más posibilidades para
hacer reflexiones o descripciones (que en presente suelen resultar más
difíciles).
DESVENTAJA:
Técnicamente, no es un
tiempo TAN cercano ni TAN inmediato como el presente, aunque, en la práctica, cumple la misma
función. Cuando el lector lee una historia en pasado, incluso aunque esté
en ese tiempo verbal, tiende a vivirla como si estuviese sucediendo en ese
mismo momento.
ALERTA: Si
una narración en tiempo pasado cuenta un flashback o recuerdo, este debe ir en pretérito
anterior y pluscuamperfecto. Es decir, algo como:
“Celia tenía miedo del agua.
Recordaba aquella excursión, tiempo atrás, en la que sus padres la habían llevado al lago en el Norte. Ella había llorado mucho, y, cuando todo hubo terminado, jamás había querido regresar allí“
Recuerden que a menos que tengan mucha
experiencia trabajando en la escritura ,
lo normal es mantener el
mismo tiempo narrativo durante toda la historia. Es decir, si decidimos contar la novela en pasado,
toda la historia estaría en pasado. Y si es presente, lo mismo. Hay
personas que se equivocan y van de un
tiempo narrativo a otro, tal vez porque se están forzando a escribir en un
tiempo narrativo que no les resulta natural.
Y una ALERTA MÁS: incluso si estamos en pasado, al transcribir
directamente lo que piensa un personaje lo haríamos -al igual que el diálogo-
en presente. Así:
“Caminaba
cruzando las calles sin mirar a mi alrededor, obsesionado con el ascenso. ‘Tiene que ser mío, lo voy a conseguir‘, pensé. No se lo iban a dar al bruto de Sánchez, de
eso estaba seguro
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